La iluminación en fotografía de interiores

Iluminación en fotografía de interiores
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Cuatro situaciones de iluminación que te puedes encontrar.

Atención. Hoy me ha salido un artículo muy largo y muy personal. Parece que estaba melancólico y me he enrollado contándote mi trayectoria. Si lo único que te interesa es la iluminación en interiores puedes ir directamente al apartado “Cuatro situaciones …” que está más abajo.

En muchas ocasiones me han preguntado qué tipo de iluminación utilizo para fotografiar interiores en general, o para la fotografía inmobiliaria en concreto. La respuesta en este momento es que siempre utilizo la luz ambiente, sea luz de día o luces de la vivienda. Bueno, no seré tan tajante y pondré casi siempre en vez de siempre. En algunas ocasiones excepcionales utilizo un flash como luz de apoyo, sigue leyendo y más abajo te explicaré cuándo y cómo lo hago.

Antes de entrar en materia y ponerme a explicar las diferentes situaciones de iluminación que te puedes encontrar y cómo enfrentarte a ellas, quiero explicarte un poco de mi trayectoria con la iluminación. Y quizá al final pueda llegar a saber por qué prefiero trabajar con luz ambiente. En serio, aún no tengo otra explicación que no sea porque soy muy vago y llevar iluminación auxiliar implica hacer más trabajo.

Iluminación en fotografía de interiores

Bueno, a lo que iba. Comencé a trabajar como fotógrafo profesional en 1981, ufff cuantos años. Entonces hacía lo que se conoce como BBC, bodas, bautizos y comuniones, o sea, fotografía social. Eso significaba utilizar el flash continuamente. En cada situación un tipo de flash claro, en estudio las grandes cabezas de flash con trípodes y paraguas, reflectores, ventanas difusoras, etc. y en la calle, dependiendo del trabajo, utilizaba los Metz 60 con batería externa (creo que era ese modelo) y los Metz 45, un poco más compactos. En ocasiones varios a la vez conectados con disparadores de radio entre ellos.

Más tarde pasé a hacer fotografía industrial, sobre todo muebles. Evidentemente también con flashes, esta vez todavía más grandes. Después hice fotografía de arte, escultura y pintura. Aquí además de las cabezas de flash y las ventanas difusoras tenía que polarizar la luz para evitar los reflejos en las pinturas. Un punto más de complicación. Y como me desplazaba mucho a los estudios de los artistas, todo el equipo era plegable y se guardaba en grandes bolsas.

Y a estas alturas estarás pensando, ¿por qué no te estás quieto y te dedicas a un tipo de fotografía que te guste y paras de complicarte la vida?. Tienes razón, pero hasta ese momento no había encontrado lo que me gustaba de verdad.

Hasta el año 1995 en el que descubrí la fotografía de arquitectura e interiores. Eso sí que me gustaba de verdad, me apasioné con esta especialidad y decidí no hacer otra cosa. Finalmente había llegado.

¿Por qué te cuento este rollo? Para que entiendas que tengo mucha experiencia trabajando con iluminación añadida.

Iluminación en fotografía de interiores

Cuando comencé en esta especialidad me impuse utilizar el flash lo menos posible. A poder ser nunca, aunque siempre llevaba todo el equipo de flashes en el coche por si lo necesitaba. Y en bastantes ocasiones lo necesité.

Hay que tener en cuenta que en aquellos momentos trabajaba en analógico, en diapositiva concretamente, por lo que la tolerancia entre altas luces y sombras era bastante menor. Tampoco tenía las opciones de postproducción que tengo ahora. Trabajaba con una cámara de banco y en formato 9x12cm. Las placas y el revelado eran bastante caros para alguien que estaba empezando, con lo que no podía utilizar más de dos placas por disparo. Normalmente tenían una diferencia de 1/2 paso entre ellas, una para el cliente y la otra para mi archivo.

Al trabajar con escasez aprendí a hacer bien dos cosas, controlar la exposición extremadamente bien y sintetizar mucho a la hora de elegir qué encuadres eran necesarios. Esto último ya te lo explicaré en otro artículo, hoy me centro en la iluminación.

Situaciones que ahora solventamos recuperando altas luces y levantando sombras, en aquella época necesitaban flash. Por ejemplo un interior con un ventanal al jardín. En realidad las situaciones de iluminación que te puedes encontrar en fotografía de interiores se pueden agrupar en cuatro.

Iluminación en fotografía de interiores

Cuatro situaciones de iluminación que te puedes encontrar en un interior.

1) Tienes suficiente luz natural como para que las lámparas de la vivienda no influyan en la iluminación general. O sea que, aunque las enciendas no tendrás más luz en la escena. Esto se puede dar porque la estancia tenga grandes ventanales que aportan mucha luz a todo el interior.

En este caso puedes elegir encender las luces o no. ¿Qué es mejor? Pues depende. Mi consejo es que si es una vivienda para alquilar o vender, mejor encendidas. Eso aporta más calor de hogar y ayuda a que la persona que las ve se sienta más a gusto. Pero también dependerá de quién sea el cliente, lo que necesite y el tipo de obra que sea. Por ejemplo, si el cliente es una constructora, el edificio una obra pública y la iluminación no es nada especial, mejor las dejas apagadas.

A veces, aunque sea una vivienda, te pueden pedir que no utilices la luz artificial durante el día. En la fotografía de abajo puedes ver un ejemplo de esta situación con las lámparas apagadas. Esta imagen forma parte de un reportaje que hice para una revista de decoración y lo querían así.

Iluminación en fotografía de interiores

2) Tienes luz natural pero necesitas encender las luces. Esto suele ocurrir cuando en la estancia a fotografiar tienes una ventana que no es excesivamente grande y está en un extremo, dejando el otro extremo en penumbra, y se acentúa más si hay muebles entre la ventana y el fondo. Podrías tomar la foto con esa luz pero te quedarían algunas zonas demasiado oscuras.

En estos casos es necesario encender las luces para que te ayuden a conseguir una iluminación más completa. Esta iluminación sí que es apreciable en la foto y ayuda a crear una sensación de calidez a la estancia.

La imagen del dormitorio es un ejemplo claro de esta situación. Si no tuviera las luces encendidas, la zona de la mesita de noche de la izquierda del encuadre quedaría demasiado oscura.

Iluminación en fotografía de interiores

Una situación parecida es la de la imagen de abajo. Tenemos una entrada de luz natural desde la terraza pero, al estar el comedor y parte de la terraza envueltos en lamas de madera oscura, absorbe mucha luz y, si no enciendo las lámparas, hubiera quedado esa zona subexpuesta.

Iluminación en fotografía de interiores

3) No tienes entrada de luz natural en la habitación. Esta situación te la encontrarás bastante si haces fotografía inmobiliaria, en los baños interiores. También te la puedes encontrar el algunas oficinas y despachos. Cuando te encuentras con eso no tienes elección, tienes que encender las lámparas y esperar que la iluminación esté bien repartida. Si es una oficina o un despacho, seguramente no tendrás problema con eso.

Donde sí puedes tener problemas es en los baños. En ocasiones la única iluminación que tiene el baño son las lámparas que hay alrededor del espejo. Dependiendo del tipo de lámpara y de cómo esté distribuido el baño, te puede dar una iluminación con un contraste excesivo, o sea que tienes que elegir entre que las lámparas se quemen y el resto esté más o menos bien, o que las lámparas queden bien y algunas zonas oscuras.

Cuando te encuentres con una situación como la que te comento en el párrafo anterior, tienes dos opciones. Una es hacer un HDR. Tomas varias imágenes con diferentes exposiciones para las diferentes zonas de la escena y luego las unes para obtener una imagen con detalle en todas las zonas. Puedes ver cómo se hace en este otro artículo “Cómo hacer un HDR desde Lightroom”

La otra opción es utilizar el flash. Aquí el flash te puede ayudar mucho. Eso si, rebotándolo en el techo para que te cree una iluminación suave y difusa en toda la estancia, y no se note que lo has utilizado. Tendrás que ajustar el diafragma y la velocidad de obturación para que las dos fuentes de luz se complementen. Con el diafragma regulas la entrada de luz del flash y con la velocidad de obturación la luz ambiente.

Iluminación en fotografía de interiores

4) No sé cómo definir esta situación. Se trata de crear un ambiente interior con la luz artificial pero, al mismo tiempo, mostrando el exterior cuando cae la noche. Estas son imágenes que crean un ambiente muy íntimo. Muy apropiadas para la venta o alquiler de inmuebles o para publicaciones en revistas de decoración.

Para este tipo de fotos tienes que esperar que se ponga el sol. Tras la puesta preparas el encuadre y enciendes todas las luces. Preparas la exposición para el interior y esperas que la luz exterior se vaya apagando. Te recomiendo que vayas haciendo disparos cada pocos minutos hasta que veas el resultado que quieres.

Iluminación en fotografía de interiores

Últimamente estoy haciendo pruebas de iluminación de interiores con la técnica conocida como Strobist, que consiste en iluminar la escena con uno o varios flashes externos sincronizados (de los que son para poner sobre la zapata de la cámara). Los puedes posicionar sobre trípodes para flash ligeros y adaptarles un paraguas o una caja de luz. Vamos, lo que hacía cuando me dedicaba a la fotografía de arte pero más cómodo.

Es un sistema barato, ligero y autónomo que, para ciertas situaciones, nos puede ayudar mucho. Cuando lo tenga todo más claro y en qué situaciones nos puede ayudar usar esta técnica, escribiré un artículo para que lo conozcas.

Si te has encontrado con alguna otra situación me gustaría que me lo contaras en el apartado de comentarios.

Bueno, aquí termino. Espero no haberte aburrido mucho y que la información que he compartido te sirva.

Un saludo

Joan

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